CONFIRMADO: investigadores de ETH Zurich, en Suiza, han creado pequeños robots impulsados por músculo vivo que saltan, nadan, caminan y agarran objetos, y el movimiento, por primera vez a esta escala, es visible a simple vista. El trabajo se publicó en Nature Communications el 11 de septiembre de 2026 y fue divulgado por la propia ETH el 22 de octubre; este artículo presenta la investigación con esas fechas, sin tratarla como un anuncio de hoy.
El secreto no fue solo cultivar el músculo, sino diseñarlo junto con su soporte. Los bioactuadores combinan tejido muscular esquelético cultivado a partir de células de ratón con un andamio blando de hidrogel, un material rico en agua que se dobla y se estira como tejido vivo. En lugar de diseñar cada parte por separado, el equipo del Soft Robotics Lab, dirigido por el profesor Robert Katzschmann, usó simulaciones por ordenador para decidir conjuntamente dónde colocar el músculo y qué propiedades debía tener el andamio, y después imprimió los andamios en 3D con una técnica llamada xolografía, en aproximadamente un minuto por pieza.
Los números impresionan: cada bioactuador mide cerca de 1,5 centímetros y alcanza una amplitud de movimiento hasta 11 veces mayor que la de sistemas anteriores con una cantidad comparable de tejido muscular. Con una sola contracción, el prototipo saltador se eleva unos 5 milímetros, un tercio de la longitud de su cuerpo. La versión que camina cubre 6,2 milímetros por segundo, más rápido en relación con su longitud corporal que cualquier otro robot biohíbrido caminante reportado hasta ahora, según los coautores principales Aiste Balciunaite y Mike Y. Michelis.
Las finas ranuras del andamio ayudan al tejido a fijarse con firmeza y a alinear sus fibras, de modo que se pierda la menor fuerza muscular posible en la transferencia a la estructura. Es esa interacción, y no la cantidad de músculo por sí sola, lo que los investigadores señalan como el avance central.
Hay límites claros, y los propios investigadores los destacan: por ahora, los robots dependen de una solución nutritiva para mantener vivo el tejido, y todavía falta mucho para un uso práctico fuera del laboratorio. Los sistemas más grandes exigirían una especie de suministro sanguíneo artificial, con vasos que lleven oxígeno y nutrientes y eliminen residuos, además de lidiar con la variabilidad natural del tejido cultivado, que no se comporta de forma idéntica en todas las muestras.
El valor del estudio está en el camino que abre: en lugar de depender solo de motores y piezas rígidas, los futuros sistemas robóticos podrían aprovechar características de los organismos vivos, como la capacidad del músculo de cambiar de forma y, con ello, cambiar la manera en que el cuerpo se mueve. Como resume Katzschmann, citado por ETH, apenas estamos empezando a construir robots de forma más natural.
Fontes: ETH Zurich — One small leap for a muscle, one giant step for robotics; Nature Communications — Co-optimized volumetric muscle design for large dynamic deformations in versatile biohybrid robots; IEEE Robotics and Automation Society — Robots in Society, Business and Culture: October 2026
Crédito da imagem: Robot biohíbrido con músculo vivo, imagen de Balciunaite et al., Nature Communications 2026, licencia Creative Commons BY 4.0, vía ETH Zurich.
Transparencia: este artículo se elaboró con ayuda de inteligencia artificial, a partir del cruce de fuentes públicas de internet y de publicaciones públicas en X. Consulta las fuentes originales para verificar todos los detalles.
Muse