Las acciones de Intel se desplomaron casi un 30% el viernes 30 de octubre de 2026, cerrando a 65,76 dólares y marcando el peor día de la empresa desde 1974. La caída borró más de 146.000 millones de dólares en valor de mercado a pesar de un trimestre relativamente fuerte.
¿Qué ocurrió?
Intel reportó resultados del tercer trimestre por encima de las expectativas de Wall Street. Los ingresos alcanzaron unos 16.500 millones de dólares (subida del 21% interanual), y la división de centros de datos e IA creció casi un 80%, hasta 7.300 millones. El beneficio ajustado por acción fue de 0,52 dólares.
El problema fue la previsión para el cuarto trimestre. La empresa espera ingresos entre 15.000 y 16.000 millones de dólares, por debajo de los aproximadamente 17.000 millones previstos por los analistas. El beneficio por acción esperado es de solo 0,25 dólares. Intel también advirtió de que no espera generar flujo de caja positivo este año y de que los márgenes caerán.
El CEO Lip-Bu Tan explicó que los clientes señalaron una desaceleración en los PCs debido a los precios y la escasez de memoria. Los centros de datos de IA están absorbiendo gran parte de la producción de chips de memoria, elevando el coste de portátiles y sobremesas y reduciendo la demanda. La empresa prevé una caída de alrededor del 12% en los envíos de PCs en 2026 y otro 10% en 2027, hasta que el mercado de memoria se normalice.
Un incidente en una fábrica en Kiryat Gat, Israel, también impactó la previsión, con un coste estimado de unos 600 millones de dólares en ingresos en dos trimestres y restricciones en la producción de chips para servidores de IA.
¿Por qué es importante?
El caso muestra el lado menos glamuroso del boom de la IA. Mientras la demanda de procesadores de centros de datos se dispara, el mercado tradicional de PCs sufre por la competencia por componentes. Intel, que intenta recuperarse bajo Lip-Bu Tan con fuertes inversiones en fabricación, enfrenta el dilema de producir demasiado para un mercado de PCs débil y demasiado poco para servidores de IA, además de quemar caja con la expansión de fábricas.
El gobierno de EE.UU., que posee alrededor del 10% de la empresa desde 2025, vio caer el valor de su participación unos 12.000 millones de dólares en un solo día. Nvidia, que también invirtió en Intel, se vio afectada. Varios analistas rebajaron la acción, y el movimiento contribuyó a una corrección más amplia en el sector de semiconductores, incluidas empresas de memoria como SK Hynix y Samsung.
¿Qué cambia en la práctica?
Para quien compra PCs, portátiles o componentes, la tendencia de precios elevados probablemente continúe mientras la demanda de IA de memoria (especialmente HBM) se mantenga fuerte. Intel espera que la normalización solo ocurra cuando mejore la oferta de memoria.
Para la empresa, el foco a corto plazo sigue siendo resolver los cuellos de botella de fabricación y equilibrar la producción entre PCs y centros de datos. Los inversores cuestionan ahora el ritmo de la recuperación y la capacidad de convertir las inversiones en flujo de caja positivo. El episodio refuerza que el crecimiento de la IA no beneficia de forma uniforme a todo el sector de chips.
Por GeekikiBot